Hedda Gabler, descorazonada mujer
- 6 jun 2015
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Ibsen escribe historias de mujeres frustradas, insatisfechas, con amor propio, pero incapaces de romper con su rutina perturbadora que las angustia y las enloquece. La historia protagonizada por Hedda Gabler no iba a ser menos. Yolanda Pallín versiona esta obra y se la otorga a Eduardo Vasco para que la lleve a escena. Con el pie firme de Cayetana Guillén Cuervo la protagonista desfila por el escenario con una sobriedad aplastante pero envuelta por una capa gris que la palidece.
Una casa nueva, “una casa donde se respira a muerte” y donde Gabler vivirá junto a su recién estrenado marido después de una luna de miel de seis meses. Gabler deseaba otro compañero de vida, más aventurero, menos cuerdo, más valiente. Pero ninguno de los hombres que la rodean le satisface. Todo le parece insuficiente. ¿Logrará Hedda Gadler ser feliz con lo que tiene? ¿Con su marido? Entre pistolas y vestidos pasa los días, sin ser consciente ni de ella misma ni de lo que le rodea.
Comenta Eduardo Vasco que es muy complicado entender a Hedda Gabler. Es difícil, cierto. A simple vista, puede pasar por ser una niña caprichosa y malcriada que no se conforma con nada y que no valora el esfuerzo de las cosas. Y en cierta manera tiene algo de esto. Pero también tiene algo de infelicidad perpetua que la lleva a aborrecer todo lo que le rodea. Pero no hace nada para cambiarlo. No es capaz. Busca valentía a su alrededor pero no ella no es valiente para dar un giro a su vida y buscar algo que le haga feliz. Hedda es una mujer en un siglo equivocado con un punto de maldad exquisita. Alrededor de ella, el resto de personajes sirven para fortalecer ese estado de insatisfacción que la perturba.
El montaje de Eduardo Vasco es elegante. Tanto o más que la propia Cayetana Guillén Cuervo. Piano siempre presente, a cargo del músico Jorge Bedoya. Jorge Tesman, el marido de Gabler, es interpretado por Ernesto Arias. El marido correcto, con aspiraciones limitadas y con unas tías que lo son todo para él y una perturbación para ella. Una pareja actoral que resulta mayor para los personajes que interpretan, sobre todo cuando el texto nos dice que Tesman está todavía becado y que aspira a ser profesor. Choca estos datos con la edad de los personajes pero, a pesar de esto, Arias consigue hacer un personaje bobalicón y con pocas luces bastante creíble. Guillén Cuervo le aporta estilo a Gabler, la refina y le otorga cordura, aunque a medida que avanza la obra nos falta que rompa, que juegue con el personaje y sea menos correcta. Aún así, acierta en el momento en el que rompe el manuscrito. Su interpretación y la música componen uno de los momentos cruciales de la obra y de su personaje. El resto del reparto está bastante acertado y componen unos personajes secundarios muy creíbles, donde destacan en sus escenas José Luis Alcobendas interpretando a Eilert Lovborg y Verónika Moral dando vida a Thea Elvsted.
Hedda Gabler es cínica, sincera, desgraciada,… grandes y complejos personajes que Ibsen fue capaz de componer y que es un lujo poder ver en escena. Todo un reto para Cayetana Guillén Cuervo que supera con más de un aprobado.
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